lunes, 25 de agosto de 2014

Locos muriendo por amor y yo matando por ti.

Me he enamorado del frío, de la lluvia y de la noche, de las ciudades en plena madrugada, de las lágrimas de unos ojos que jamás brillarán, de las margaritas rotas por saber si me quieres, del marrón de tus ojos, de tu magia, de los lunares en tu espalda, de besos intensos en Alaska y de callejones sin salida. Que las mejillas se me tiñan de morado y mis labios empiecen a sangrar. Y quedarme dormida en cualquier lugar donde me abrace tu alma. Quiero saber que es eso de querer, y quiero saberlo contigo. Quiero ser tu poema, tu musa, tu métrica; la felicidad en tu vida. Necesito ser tu mejor susurro, tu compañera, los brazos que te calienten en plena ventisca y la persona que repare tus pedazos. Pretendo ser de la que te enamores y a la que no entiendas. Que estas palabras dejen de gritar tu nombre y el frío no me cale en enero. Y que mis manos no mueran de hipotermia porque no estás. Quizá la que no esté soy yo, pero qué más dará si no soy capaz de llenar tu vacío. Y quiero, quiero acabar con tu caos, con tu dolor, con tu apatía y con tus domingos. Tristes domingos...

     Nunca he creído en la magia pero descubrí que existía cuando te conocí y supe que quería ser tu verso, tu poema; o tu musa y prosa, yo qué sé; pero supe quería formar parte de este don que tienes de convertir las palabras en un mundo inolvidable al cual escapar de la realidad si se me antoja. Y qué decir de la risilla tonta que se te escapa siempre que te dicen "idiota" y del deseo que tengo de perderme entre tu boca. Y es que qué labios, joder, vaya paraíso es ese para quien busca cobijo en pleno febrero. Hablemos, también, de que he aprendido a quererte en silencio por si algún día llegas y me abrazas, decirte todo lo que me he estado callando por miedo a ser rechazada. Porque tú le has dado vida a mis palabras y a mis sentimientos.

     Y mira cuántos locos muriendo por amor cuando podrían dedicarle los versos más bonitos esta noche a él, a ella o a su estúpida y luminosa sonrisa. Joder, eso sí que es poesía.

No hay comentarios:

Publicar un comentario